Domingo de la 3ª semana del t.o.C
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Lucas 1, 1‑4; 4, 14‑21
Excelentísimo Teófilo:
Muchos han
emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han
verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por
los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la
palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el
principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la
solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús
volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por
toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue
a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su
costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le
entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el
pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista.
Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y,
enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la
sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
—«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
3. Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
Lucas escribe su Evangelio para que conozcamos "la solidez de las
enseñanzas" que hemos recibido. Nos fiamos de Dios, si; pero no creemos a
tontas y a locas lo que un iluminado nos ha querido contar. Por otra
parte, para que nuestra fe sea sólida, necesitamos saber qué creemos,
cómo es nuestro Dios, cuál es su proyecto para el mundo, para la
humanidad... Necesitamos formarnos.
¿Qué te dice Dios? ¿qué le dices?
Jesús
resume y explica su misión con las palabras de Isaías. Si alguien viera
las cosas que haces cada día ¿cómo definiría tu misión en este mundo?
¿cuál te gustaría que fuera? ¿qué papel juega en tu vida Dios? ¿y los
pobres y necesitados? ¿qué le dices a Dios?
Jesús no se ha
inventado su misión. La ha recibido del Padre. ¿Estamos dispuestos a
recibir nuestra misión de Dios o preferimos determinarla nosotros solos?
¿Qué hacemos para escuchar lo que Dios quiere de nosotros?
"Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad"
"Tú sabes mejor que yo lo que conviene. Háblame"
"Perdona, Padre, nuestra falta de confianza en Ti".
El Espíritu del Señor está sobre mí,
el mismo Espíritu de Dios,
El Espíritu que une al Padre y al Hijo,
el Espíritu que animó, fortaleció y alegro la vida de Jesús.
Gracias, Señor, por el don del Espíritu, el regalo más grande que puedo recibir.
Que mi corazón esté siempre abierto para acogerlo.
El Espíritu me ha ungido,
ha iluminado mi mente,
ha llenado de amor mi corazón,
ha fortalecido mi voluntad,
me ayuda a aceptar las limitaciones propias y ajenas,
me ofrece la posibilidad de ir más allá de mi pobreza.
Gracias Señor.
El Espíritu me ha enviado,
no me encierra en ni comodidad egoísta.
Me capacita para dar la Buena Noticia a los pobres,
para anunciar a los cautivos la libertad,
y a los ciegos la vista.
Para dar libertad a los oprimidos;
para anunciar el año de gracia del Señor,
para que todos puedan sentir la misericordia y la ternura de Dios.
Señor, gracias por tu Espíritu, por contar conmigo.
Estoy dispuesto para dejarme la piel en esta misión.
Aquí estoy. Envíame.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.
domingo, 23 de enero de 2022
Domingo 23 de enero de 2022
sábado, 22 de enero de 2022
Sábado 22 de enero de 2022
Sábado de la 2ª semana del t.o.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Marcos 3, 20-21
En aquel tiempo, volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó
tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia,
vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.
3. Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
¿Qué verían todas aquellas multitudes que iban detrás de Jesús, a
donde quiera que fuera? Nos lo podemos imaginar. Su vida era coherente,
sus palabras verdaderas, su amor a prueba de cruz...
La Madre Teresa
de Calcuta, Monseñor Oscar A. Romero, el mismo Papa Francisco... y
muchas personas siguen despertando la admiración de multitudes.
Es
verdad que todos no tenemos los mismos dones, pero como cristianos, nos
tenemos que preguntar: ¿qué sentimientos despierta nuestra vida en los
que nos rodean? ¿en que se nos nota que somos cristianos? ¿qué
testimonio estamos dando?
"Señor, gracias por las personas que me han animado a seguirte"
"Perdona y cura nuestra falta de testimonio"
"Danos fuerza para ser hacer presente tu amor entregado"
Sin embargo, la familia, seguramente con la mejor intención, acuden
para llevarse a este hijo pródigo. No se dejan impresionar por Jesús.
Quizá les pasa lo que a nosotros: nos impresionan los desconocidos, no
valoramos al que tenemos cerca. Y cuando conocemos a una persona
impresionante, conforme pasa el tiempo, la pesadez de la rutina va
menguando la admiración del principio.
"Que no nos acostumbremos nunca a tu amor, a tu entrega"
"Ayúdanos a valorar el testimonio cotidiano de los que nos rodean"
"Perdona y cura nuestra falta de sensibilidad".
¡Oh, Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman
con algo más que con palabras,
de los que entregan
su vida de verdad y hasta el fin.
Danos locos,
chiflados,
apasionados,
personas capaces
de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre sorprendente de la pobreza;
danos locos,
que no utilicen
sus capacidades en su provecho.
Danos locos,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes de los que sufren,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.
Danos locos, Señor, danos locos.
y contágiame tu locura.
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.
viernes, 21 de enero de 2022
Viernes 21 de enero de 2022
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Marcos 3, 13-19
En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él.
A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges (Los Truenos), Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó.
3. Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
Jesús subió a la montaña, subió a orar, a estar con su Padre. La montaña y la noche están acostumbradas a escuchar las confidencias de Jesús y el Padre. Seguir a Jesús es también orar, crecer en la amistad personal de Dios. ¿Qué le dices a Dios?
Jesús busca colaboradores para su misión. Dios busca la cooperación de las personas. Dios pide tu ayuda. ¿Para qué? Para predicar, es decir, para anunciar a las personas el amor de Dios; también para expulsar demonios, es decir, para luchar contra la injusticia, la mentira, el pecado... ¿Qué dices a Dios?
Jesús marca un estilo de actuar. Podría haber actuado él solo, sin colaboradores, pero prefiere llevar adelante su misión en comunidad. ¿Soy persona de comunidad o tiendo al individualismo? ¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?
Jesús, ésta es hoy mi oración:
Gracias por mi comunidad de fe.
Aunque no sea perfecta,
¡estoy recibiendo tanto de ella!
¡Tengo tanto que agradecerle!
En ella te estoy descubriendo,
en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte.
Desde ella escucho tu Buena Noticia,
desde ella recibo el pan necesario para el camino.
Cuando me canso, me deja su palabra de ánimo,
cuando me caigo, me entrega tu perdón.
Cuando me siento débil, ella me fortalece,
cuando me duermo, ella me despierta.
Que seamos un rincón cálido,
un lugar donde nos queramos y respetemos,
un espacio donde vivamos como hermanos,
donde, unidos, nos esforcemos por tu Reino.
Y te ruego algo más,
con la fuerza de que soy capaz.
Que mi comunidad no luche por sí y por su causa.
Se empeñe, más bien, en Ti y en tu causa.
Que no destaquemos por hacer muchas cosas,
por ser muchos e importantes.
Que nos conozcan, Señor, por vibrar y soñar
con lo que tú vibraste y soñaste.
Jesús, te doy gracias
y te pido por mi Comunidad.
Ella es el camino,
Tú, la meta y el horizonte. Amén.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.
jueves, 20 de enero de 2022
Jueves 20 de enero de 2022
Jueves de la 2ª semana del t.o.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Marcos 3, 7-12
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea.
Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de
Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y
Sidón.
Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío.
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: Tú eres el Hijo de Dios.
Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.
3. Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
La gente seguía a Jesús. Tenían hambre, hambre de esperanza, hambre de
alegría, hambre de amor, hambre de verdad, hambre de salud... hambre de
Dios, en definitiva. Dejan sus quehaceres, sus casas y se van a escuchar
a Jesús.
¿Tengo hambre de Jesús? ¿Qué hago por seguirle, por escucharle? ¿Qué
estoy dispuesto a dejar para estar con Él? ¿Pongo en sus manos mis
dolencias?
Te presiona la turba de dolientes.
Todas las muestras del sufrir humano
quieren llegar a Ti. Sollozan, gimen,
se arrastran por el polvo hacia tu amparo.
Se te nublan los ojos, aunque sabes
que eres fuente de Vida sin ocaso,
y allá en tu Corazón, donde más duele,
lloras las consecuencias del pecado.
Después, ternura inmensa, a cada uno
vas imponiendo tus divinas manos,
trazando un arcoiris de alegría,
que borra la memoria del nublado.
No queda ahí tu amor, baja más hondo;
quiere llenar de fe lo que ha vaciado
de dolores antiguos. Luego, pides
silencio agradecido al entusiasmo.
Señor, así te miro, así me acerco,
uno más en la fila. ¿Me ves sano?
Pero a ti no te engaña la apariencia.
¿Estoy para tu Reino desahuciado?
Restaura mi interior. Quiero, contigo
volver a ser, humilde, tu santuario
y llevar tu salud de cuerpo y alma
al inmenso dolor de mis hermanos.
Luis Carlos Flores Mateos, sj
Hoy las personas también tienen hambre de Dios, también las que tienen
espíritus inmundos. Cualquier corazón necesita ser amado y amar, espera
buenas noticias, mendiga esperanza, busca una razón para vivir. Y los
cristianos hemos de estar dispuestos a saciar ese hambre, esa sed con
nuestra experiencia de fe, con la Palabra de Dios, con nuestra vida.
"Señor, ayúdanos a descubrir las necesidades profundas de las personas"
"Haznos generosos para compartir el regalo de la fe"
"Que nuestra vida sea transparencia de tu amor"
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.
miércoles, 19 de enero de 2022
Miércoles 19 de enero de 2022
Miércoles de la 2ª semana del t.o.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Marcos 3, 1-6
En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo.
Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.
Jesús le dijo al que tenía la parálisis: Levántate y ponte ahí en medio.
Y a ellos les preguntó: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o
lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir? Se quedaron
callados.
Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: Extiende el brazo.
Lo extendió y quedó restablecido.
En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.
3. Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
No les importaba si Jesús hacía el bien o el mal. No se maravillaban
ante el milagro de la curación. Están ciegos, tienen el corazón más
paralizado que el brazo del hombre enfermo.
"Jesús perdona y cura nuestras cerrazones"
"No nos dejes ser retorcidos. Haznos abiertos a la verdad".
Despertad, abrid los ojos,
se acerca vuestra liberación.
Despertad, abrid bien los ojos.
Despertad de los sueños y
abrid los ojos hacia el futuro.
Despertad y dejaos mirar por unos ojos
que ven en ti mucho más dentro de lo que ven los demás
y de lo que nosotros vemos de nosotros mismos.
Despierta y déjate mirar por alguien
que no se fija en nuestros defectos
ni en nuestras incapacidades.
Abre los ojos y déjate mirar por este niño
que ve todas las posibilidades escondidas en nosotros.
ÉL las ha puesto en cada uno, en cada una.
Despertad y abrid unos ojos capaces de transmitir
que el cambio es posible,
e incapaces de condenar,
de reprochar y de acusar.
Desertad, abrid los ojos
tentados de poseer, de juzgar y saber.
Quitad las escamas y las legañas de las desconfianzas
los recelos y las sospechas,
los temores y las suspicacias
Despertad abrid los ojos.
Se acerca vuestra salvación, aquí ya en esta tierra
poblada de aullidos, de guerras, de integrismos y suicidios.
Despertad abrid los ojos
como lugar de admiración
de ternura, de compasión,
de disculpa, de comprensión,
de compasión y no como lugares de negatividad, dureza, posesión,
superficialidad, indiferencia y prejuicios.
Se acerca vuestra salvación,
está aquí ya , entre nosotros.
La salvación es posible, es real.
aquí en esta tierra,
en tu corazón. Amén.
Jesús quedó dolido por la obstinación. Jesús pudo curar la parálisis del
brazo, pero no pudo curar la dureza de corazón de los que buscaban
acusarle. Para que Jesús nos pueda curar, necesita nuestra fe.
Jesús cura la parálisis del brazo de aquel hombre. Y quiere curar las
tuyas. ¿Qué parálisis reconozco en mí?. Se las cuento al Señor. Pido la
curación. Doy gracias por las curaciones ya recibidas.
Perdóname, Señor Jesús,
por poner la ley por encima del bien de las personas,
por anteponer mis caprichos al bien de las personas,
por preferir mi comodidad al bien de las personas,
por elegir “el que dirán” antes que el bien de las personas,
por mi dureza de corazón,
por criticar a los que hacen el bien que yo no hago,
por condenar a quienes ponen en evidencia mi egoísmo.
Gracias, Señor Jesús,
porque para ti no hay nada más importante que el bien de las personas,
por dedicar tu tiempo a procurar el bien de las personas
por jugarte y dar la vida por el bien de las personas
por los hombres y mujeres que dedican su vida a ayudar a las personas,
porque me das fuerza para buscar, sobre todo, el bien de las personas.
Perdón y gracias, Señor Jesús.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.
martes, 18 de enero de 2022
Martes 18 de enero de 2022
Martes de la 2ª semana del t.o.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Marcos 2, 23-28
Un sábado atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas.
Los fariseos le dijeron: Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está
permitido? El les respondió: ¿No habéis leído nunca lo que hizo David,
cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa
de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes
presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a
sus compañeros.
Y añadió: El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el
sábado; así que el Hijo del Hombre es señor también del sábado.
3. Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
Los judíos vigilan y están alertas para criticar, para acusar... A veces
también nosotros somos así en la familia, con los amigos, en la
Iglesia... Lo pienso y pido perdón.
Jesús disculpa a sus discípulos, "da la cara" por ellos. Cuanto cuesta
dar la cara, sobre todo cuando te la pueden partir. Jesús no condena,
disculpa, comprende... Perdona hasta lo que le están matando
"Perdónales, Señor, que no saben lo que hacen". Hay personas que dan la
cara por mí. Jesús mismo también da la cara por mí. Doy gracias y pido
fuerza para ser más parecido a Él.
La ley para las personas o las personas para la ley. La elección de
Jesús es clara: la ley al servicio de las personas. ¿Cómo suelo aplicar
las leyes a los que me caen bien? ¿y a los que me resultan antipáticos?
¿y a mí mismo?
¿Qué te dice Dios? ¿qué le dices?
Señor, Tú nos ofreces tu palabra y tu ley,
para compartir con nosotros tu sabiduría,
para conducirnos por el camino de bien,
para construir la concordia y la paz,
para ayudarnos a encontrarnos contigo.
No permitas que utilicemos la ley para condenar,
para someter a las personas más débiles,
para defender los intereses de los poderosos,
para justificar injusticias y atropellos,
para convertirla en un ídolo sin corazón.
Señor, danos sabiduría para comprender tu ley,
confianza y voluntad para aceptarla y cumplirla
y acierto para mostrarla a los demás como camino de vida.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.
lunes, 17 de enero de 2022
Lunes 17 de enero de 2022
Lunes de la 2ª semana del t.o.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San Marcos 2, 18-22
En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno.
Vinieron unos y le preguntaron a Jesús.
Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan.
¿Por qué los tuyos no? Jesús les contestó: ¿Es que pueden ayunar los
amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al
novio con ellos, no pueden ayunar.
Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán.
Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque
la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo y deja un roto peor.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos
3. Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
Los discípulos de Jesús no ayunaban como los de Juan y los de los
fariseos. ¡Cuánto cuesta abrirse a la novedad! Somos "animales de
costumbres", en una sociedad que cambia mucho por fuera y poco por
dentro. Dios nos invita a vivir la novedad de cada día, de cada momento,
de cada persona, de cada experiencia...
Nos gusta ser libres, que nadie nos condicione;
pero aceptamos poco a las personas que rompen moldes.
Preferimos que la gente no se salga del carril de la costumbre.
Confundimos fidelidad con hacer siempre lo mismo.
Señor, ayúdanos a no hacer las cosas por rutina,
a pensar el sentido y las consecuencias de lo que hacemos,
a plantearnos nuevos modos de convivir, de trabajar, de rezar.
Enséñanos la sabiduría de “a vino nuevo, odres nuevos”.
Que el Espíritu nos ayude a descubrir que hemos de cambiar
en la Iglesia, en las parroquias y en nuestros grupos.
Muéstranos cómo ser fieles a Ti en una realidad que cambia,
para que podamos transmitir mejor a todos tu palabra y tu amor.
Amén.
Jesús es el vino nuevo de Dios. Y necesita odres nuevos, corazones
nuevos, vidas nuevas. Es un vino que transforma la cabeza, el corazón,
la mirada, la voluntad, el comportamiento... ¿Quiero dejarme cambiar por
Jesús? ¿tengo confianza en él? ¿o prefiero seguir con la rutina, los
agobios y la insatisfacción de cada día? ¿Estamos dispuestos a
reconfigurar la vida?
Reconfigurar la vida:
irse contigo siguiendo tus huellas,
no dar importancia a nuestros proyectos y cosas,
cargar con la cruz que nos venga
sin perder la dignidad y la sonrisa.
Reconfigurar la vida:
ponernos en tus manos humanas y divinas,
o al alcance de tu brisa que va y viene
por esos lugares de la historia
tan poco frecuentados y llenos de sorpresas.
Reconfigurar la vida:
aceptar los golpes, marcas y heridas,
pero no arrugarse ni detener el paso;
vibrar menos sin perder la música
y mantener fresca la memoria.
Reconfigurar la vida:
admirar tus surcos y huellas
en nuestra carne vieja y correosa;
abrirse a tus sugerencias
aunque no lleguemos a entenderlas.
Reconfigurar la vida:
jugar al juego que tú jugaste,
partiéndonos en tiras, esquejes o estrellas,
y compartirse con dignidad
dándose en fraternidad.
Reconfigurar la vida:
aceptar como centro, eje y motor
tu Espíritu en nuestra vida;
poner todas las cruces bajo su presencia
y exponernos con esperanza a su brisa.
Reconfigurar la vida:
descubrirnos como flor florecida
-hermosa, perfumada y distinta-;
acercarnos a los otros dignamente
y hacer un jardín para los caminantes.
Reconfigurar la vida:
vivir siendo plenamente en la tierra
aunque la situación sea pasajera;
admirar a las personas
y agradecer la vida.
Reconfigurar la vida:
no malograrla en tonterías,
no conservarla escondida
sino compartirla, sin medida,
gratis y con alegría.
Florentino Ulibarri
El vino nuevo de Jesús necesita también un mundo nuevo, trae un mundo nuevo, nos da fuerza para trabajar por un mundo nuevo.
Deja por un momento tu mente calculadora e imagina. Imagina como sería
un mundo nuevo en Honduras, en Mozambique, en Asia... en tu país, en tu
pueblo o ciudad, en tu familia...
Dios quiere un mundo nuevo y para Él nada hay imposible.
"Señor, enséñanos a llevar el vino nuevo de la justicia y del amor a nuestro mundo"
"Perdona y cura nuestra falta de compromiso"
"Gracias por las personas que se dejar transformar por ti y contigo transforman un trocito de mundo".
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.